OBJETIVIDAD ECONÓMICA Y DIALÉCTICA NEGATIVA: SOBRE LA LUCHA

Por Werner Bonefeld [1]:

“El título del artículo contiene dos afirmaciones poco comunes. En primer lugar, sostiene que la dialéctica negativa de Adorno implica una crítica de las relaciones constituidas de la objetividad económica. (…) El subtítulo, “sobre la lucha”, implica la segunda afirmación poco común. Por lo general se considera que la teoría crítica es una crítica inmanente de conceptos filosóficos y fenómenos sociales, no una dialéctica negativa de la lucha social.”

Resumen

El título del artículo contiene dos afirmaciones poco comunes. En primer lugar, sostiene que la dialéctica negativa de Adorno implica una crítica de las relaciones constituidas de la objetividad económica. En segundo lugar, el subtítulo “sobre la lucha”, se opone a la concepción generalizada de la teoría crítica como una crítica inmanente de conceptos filosóficos y fenómenos sociales, no una dialéctica negativa de la lucha social. El artículo está dividido en tres apartados. En primer lugar, introduce el concepto de dialéctica negativa como una crítica de la objetividad económica. A continuación, se expone la crítica de Adorno de las relaciones de intercambio capitalistas. La sección final analiza el significado de la clase en la dialéctica negativa.
Palabras clave: Adorno, dialéctica negativa, objetividad económica, abstracción económica, clases sociales.

Extractos

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Frente a toda una tradición de teoría marxista, y también frente a la teoría crítica de Habermas a Honneth, las relaciones sociales de producción no albergan en sí una resolución “progresista”. Lo que albergan es la demanda de plusvalor para fundar el beneficio. La extracción de plusvalor es la condición de la reproducción social en la sociedad capitalista. Los compradores de fuerza de trabajo que no son rentables salen del negocio; los que son rentables mantienen su demanda de fuerza de trabajo. La acumulación rentable de plusvalor lograda ayer es la condición para acceder a los medios de subsistencia. La explotación rentable de su trabajo es la condición del acceso asalariado a los medios de subsistencia por parte de los vende-dores de fuerza de trabajo. La clase trabajadora no lucha por ideas abstractas. Lucha por ganarse la vida. “El lenguaje proletario está dictado por el hambre”. La lucha de clases es una categoría completamente negativa. Forma parte de una sociedad falsa. A diferencia de Honneth y Habermas, lo falso no es una aberración pato-lógica que quepa corregir mediante la acción comunicativa de la razón y el reconocimiento. Cuando se sustituye la crítica de la sociedad de clases por el análisis de las necesidades básicas en términos de ingresos, por muy buenas que sean sus intenciones, el pensamiento no alcanza la realidad. En la dialéctica negativa de Adorno lo que es falso es falso y seguirá siendo falso hasta que haya pasado su tempo.

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La demanda de un capitalismo que haga justicia a los trabajadores da por supuesto el hecho observable de la división en clases, clasifica a los individuos según sus posiciones en el mercado y calcula de forma predictiva las posibilidades de conflicto y aquiescencia. Declara la existencia de clases y afirma lo que está declarando como existente. En su dimensión práctica se reduce a lo que Horkheimer y Adorno denominaran la “mentalidad del ticket”. Se trata de una mentalidad “unidimensional”. Rechaza la crítica de la sociedad de clases apelando al pleno empleo de la clase trabajadora. Su acción comunicativa reconoce la injusticia social y clama por la justicia. En su versión más radical, reclama un cambio en el equilibrio de fuerza entre las clases para favorecer a la clase trabajadora y mejorar su situación. La mentalidad del ticket declama la “falsedad”. “No hay que analizar lo peor, sino quedarse con lo positivo”, afirmando que la hegemonía del trabajo en el capitalismo es el medio para progresar. Para una teoría crítica de la sociedad, el concepto crítico de investigación no es hegemonía. Es gubernamentalidad. Cada individuo lleva su vínculo con la sociedad en la cartera. La lucha por acceder a los medios de subsistencia es lo que constituye la fuerza de este vínculo. El dinero no solo pone el mundo en movimiento: poseerlo permite acceder a los medios de vida. De ahí que la lucha por la vida sea una lucha por el dinero: gobierna la mentalidad de la sociedad burguesa. Qué miseria. Frente a la gran riqueza social, los vendedores de fuerza de trabajo luchan por cantidades efímeras de dinero para mantenerse como productores de plusvalor. La mentalidad del ticket hace que su lucha parezca innecesaria. Su ilusión de tranquilidad social se alimenta de la imagen del malvado responsable.

En definitiva, solo una conciencia cosificada puede declararse en posesión del conocimiento, la capacidad política y la pericia técnica requerida, no sólo para resolver la crisis capitalista, sino también para hacerlo en beneficio de la clase trabajadora. Su visión del mundo describe la economía capitalista como una economía del trabajo organizada de modo irracional y dice lo que hay que hacer. Se presenta como si tuviera la capacidad, la habilidad, los conocimientos y los medios para resolver la crisis de la economía capitalista en beneficio de los trabajadores, asegurando el pleno empleo de la clase encadenada al trabajo. Adorno rechaza esta forma de pensar como “negatividad abstracta”. La “negatividad abstracta” es el sabueso del pensamiento. Ladra constantemente. Rastrea un mundo de miseria desde fuera, pero no comprende la realidad. En lugar de pensar en la sociedad y a través de ella, mira al lado positivo y proclama que no sólo sabe cómo arreglar las cosas, sino que puede hacerlo “en beneficio de los trabajadores”. La negatividad abstracta describe la teología del anticapitalismo. Si se lo concibe de forma teológica, el capitalismo carece del tiempo-ahora. En lugar de ello concibe el presente como una transición hacia un futuro de progreso, y promete la liberación de la miseria en medio de un “montón de escombros” que “crecen hacia el cielo”. Es decir, promete una libertad sin compulsión económica como si fuera el futuro perfecto de una clase satisfecha de productores de plusvalor. En esta libertad, todos tienen permiso para trabajar en beneficio de la economía nacional.

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La categoría crucial de la objetividad económica es el concepto de beneficio. La forma de riqueza capitalista se presenta en ella bajo la forma de dinero como más dinero. Su fundamento es el vendedor  de su fuerza de trabajo como productor de plusvalor. El trabajador forma parte de un mundo que es “hostil al sujeto”. La sociedad burguesa no alberga en su seno la promesa de una sociedad sin clases. Lo que alberga son productores de plusvalor desposeídos que luchan por llegar a fin de mes. Su libertad se manifiesta en la forma de una compulsión económica. La crítica de la libertad capitalista solo adquiere una resolución positiva en una sociedad sin clases, no en una sociedad de clases “más justa”.

Nota: Werner Bonefeld – werner.bonefeld@york.ac.uk – Department of Politics, University of York (Reino Unido). Traducción del inglés de Jordi Maiso.

Fonte: Constelaciones – Revista de Teoría CríticaNúm. 8-9 (2017)

Imagem: Surgical Extraction Card by Steven Belledin (tumblr)

 

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